Podemos definir un relevamiento topografico como un conjunto de operaciones que tienen por objeto, determinar la posición relativa de puntos, sobre la superficie terrestre. En todo levantamiento topográfico, hay que señalar y marcar puntos en el terreno; trazar líneas entre tales puntos; medir sus distancias horizontales y verticales; determinar ángulos entre las alineaciones, etc.

Estas tareas son complementadas en gabinete aprovechando los elementos que proporcionan la geometría para mediante el cálculo relacionar entre sí los puntos elegidos y posteriormente representarlos gráficamente, proyectándolos sobre un plano, usando escalas apropiadas.

Es importante señalar, que todas las obras de ingeniería de cierta importancia, requieren un “levantamiento topográfico previo”, sobre cuyo resultado se basará el proyecto de la obra. Una vez finalizado este último, mediante otra operación topográfica, llamada “replanteo”, se ubicarán en el terreno los puntos que definan la obra proyectada, y así poder iniciar su construcción, es decir, tomar datos para la ejecución de un plano que represente el terreno, constituye un relevamiento topográfico, y la operación inversa de tener al plano y materializar este en el terreno constiuye el replanteo.

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